
06 de agosto de 2026 a la – 01:25
Bangkok, 6 ago (EFE).- El líder del Gobierno militar de Birmania (Myanmar), el general Min Aung Hlaing, inició este jueves una visita a Bangkok, donde fue recibido con honores por el primer ministro, Anutin Charnvirakul, lo que supone un triunfo más de la campaña de legitimación del régimen, aislado prácticamente desde el golpe.
Min Aung Hlaing, jefe del Ejército en el golpe de Estado de 2021 y con varias causas judiciales pendientes, y el dirigente tailandés desfilaron juntos en la Casa de Gobierno en Bangkok sobre una alfombra roja frente a la Guardia Real, como marca el protocolo oficial para recibir a altos dignatarios.
Acto seguido, el birmano, quien fue nombrado en abril presidente del país por un Parlamento copado por militares y configurado tras unas elecciones sin oposición ampliamente cuestionadas, y el primer ministro mantendrán una reunión bilateral antes de presidir la firma de memorandos de entendimiento.
El Consejo de Ministros de Tailandia aprobó la víspera un borrador del texto que se espera sea ratificado hoy, indicó la portavoz de la Oficina del Primer Ministro tailandés, Ratchada Thanadirek.
«El borrador de la declaración conjunta contribuirá a orientar el avance de las relaciones bilaterales (…) en particular en áreas de seguridad y lucha contra la delincuencia transnacional, la promoción de la cooperación económica y la resolución de problemas medioambientales», declaró la portavoz.
Min Aung Hlaing y Anutin acudirán en la tarde a la inauguración de un foro empresarial, donde está previsto que el general golpista pronuncie unas palabras.
En paralelo, se prevé que manifestantes opositores al Gobierno militar protesten por la visita ante las oficinas de Naciones Unidas en la capital.
La pompa con la que Tailandia -que, según la ONU, acoge a más de 80.000 refugiados birmanos, muchos de ellos exiliados tras el golpe- recibe a Min Aung Hlaing refleja el desmarque de Bangkok respecto a la postura oficial de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más cautelosa en cuanto al restablecimiento de relaciones con el régimen.
La crisis birmana se agravó con la asonada de 2021, que acabó con una década de apertura democrática -liderada por la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, detenida desde el golpe- y exacerbó el longevo conflicto civil.
Tras autonombrarse presidente, el militar busca legitimar su régimen y desde abril ha visitado India, China y Laos -todos países fronterizos con Birmania- para reunirse con sus dirigentes, incluidos el primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente chino, Xi Jinping, quienes también le recibieron con honores.
Según datos actuales de la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos (AAPP) de Birmania, aún hay 14.645 prisioneros políticos detenidos, entre ellos Suu Kyi, y 8.232 personas han sido asesinadas por el régimen militar desde el golpe, en un conflicto que continúa.
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