
18 de agosto de 2026 a la – 22:22
Fluminense se clasificó este martes a los cuartos de final de la Copa Libertadores tras superar en una infartante tanda de penaltis por 5-4 al Independiente Rivadavia, en un duelo vibrante disputado en Mendoza que terminó empatado 1-1 en el tiempo reglamentario.
La Lepra mendocina contó con presencia paraguaya: el delantero Alex Arce y el mediocampista José Florentín disputaron la totalidad del encuentro, mientras que Iván Villalba ingresó sobre el final, al minuto 90. Tras el 0-0 de la ida en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, la serie tuvo dramatismo puro hasta el último suspiro.
Golpes tempranos y un partido de alta tensión
Las emociones comenzaron a construirse desde la primera mitad. En el minuto 35, el emblemático capitán brasileño Thiago Silva conectó un tiro de esquina, pero el esférico se desvió en el trayecto en su compañero Agustín Canobbio y se marchó desviado. Sobre el final del primer tiempo, el dueño de casa respondió con un cabezazo sin demasiada potencia de Juan Manuel Elordi.
En el inicio del complemento, Alex Arce tuvo en sus pies la apertura del marcador para los locales, pero su remate salió sin la dirección necesaria y terminó en las manos del experimentado guardameta Fábio. El panorama se complicó para la visita a los 57 minutos con la expulsión de Agustín Canobbio por doble amonestación tras una dura falta.
Ante esto, el técnico Marcão —quien reemplazó en el cargo al despedido Luis Zubeldía— movió el banco y dispuso el ingreso del colombiano Kevin Serna. La jugada maestra dio frutos al minuto 75, cuando Serna definió con enorme calidad ante la salida del arquero Nicolás Bolcato para poner el 1-0 parcial.
Agonía, penales y la gran figura de Fábio
Cuando el boleto parecía viajar a Río de Janeiro, la tensión se apoderó de Mendoza. En el último minuto reglamentario, el árbitro Andrés Rojas decretó penalti a instancias del VAR por una mano en el área de Ignacio da Silva. El delantero paraguayo Alex Arce se hizo cargo de la ejecución y no falló, sellando el 1-1 agónico que mandó la definición a los doce pasos.
En la tanda de penaltis, la fortuna sonrió al Tricolor: aunque Luciano Acosta desvió su disparo por encima del travesaño para la visita, emergió la figura gigantesca del portero Fábio, quien se vistió de héroe al contener los remates de José Florentín y Rodrigo Atencio para sentenciar el 5-4 definitivo.
Con este boleto dorado en el bolsillo, el Fluminense ya espera rival en los cuartos de final, instancia en la que se medirá frente al ganador de la llave entre Coquimbo Unido y Platense, cuyo partido de ida en Buenos Aires finalizó en tablas.
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