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Distrito de Edelira, Itapua – Paraguay.

El Rally en el aula: así se forman los mecánicos del futuro – Nacionales


Mientras figuras de talla mundial, como los pilotos Jon Armstrong y Josh McErlean disfrutan de los hermosos paisajes de Encarnación, para la fecha oficial del Campeonato Mundial de Rally (WRC), que comienza hoy en el departamento de Itapúa, la emoción se traslada a los talleres y laboratorios de centros educativos como el Colegio Técnico Nacional (CTN), uno de los colegios públicos con la especialidad de Mecánica Automotriz en Paraguay.

“Desde chico que me gusta mucho el tema de los motores y vehículos en general. Tengo parientes que corren rally a un nivel más amateur, en tramos que se hacen en Arroyos y Esteros y Emboscada; en estos torneos suelo ayudar en la parte mecánica justamente”, cuenta Víctor Ruiz, estudiante de tercer año de la especialidad Mecánica Automotriz del CTN.

Estudiantes en camisetas oscuras, una sostiene herramienta y sonríe mientras observa la pantalla, iluminados por luz natural.
Estudiantes del tercer año de Mecánica Automotriz analizan datos de un motor, a través de un escáner, en uno de los laboratorios del CTN.

Cuando Víctor termine el colegio, en unos meses, le gustaría continuar sus estudios en la universidad, pero también sueña con sumarse a un equipo de rally oficial como mecánico. “Y después, quiero tener la posibilidad de abrir mi propio taller, de cosas generales, pero ser capaz de reparar autos de competencia porque me gusta la velocidad, las carreras”, remarca.

Su auto favorito en la competencia internacional -que arranca hoy y culmina el domingo 30 de agosto-, es el Toyota GR Yaris Rally1, cuyo conductor es Oliver Solberg, el piloto sueco que ganó la fecha del WRC en Paraguay el año pasado, en la categoría WRC2, y que este año dio el salto a la categoría principal.

Lo que aprenden los futuros mecánicos en el Colegio Técnico Nacional

Como es característica natural de la carrera, los jóvenes de Automotriz se manchan a diario con grasa, aceite de motor y residuos de carbón. En la actualidad practican, además, cada vez más con instrumentos como el escáner OBD2, para leer códigos de motores de combustión y los eléctricos.

El Toyota GR Yaris Rally1 del equipo Toyota Gazoo Racing en el Parque de Servicios del Rally del Paraguay 2026 en la Costanera de Encarnación, en Encarnación, Paraguay.
El Toyota GR Yaris Rally1 del equipo Toyota Gazoo Racing en el Parque de Servicios del Rally del Paraguay 2026 en la Costanera de Encarnación, en Encarnación, Paraguay.

“Cada vez más están entrando los autos eléctricos que son el presente y futuro de la industria, entonces tenemos que estar cada día más capacitados en lo eléctrico y electrónico, que es lo que buscamos hacer”, explica Lisandry Díaz, alumna del tercero año de esta especialidad.

Luego de numerosos retrasos en la remodelación de la institución, y tras varias protestas de los alumnos, el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), volvió a habilitar las clases desde este mes en el CTN. La millonaria obra aún no termina, pero los jóvenes cuentan con algunos insumos nuevos. El alumno Diego Bordón, comenta cuáles son algunas de estas herramientas:

  • Escáneres de diagnóstico computarizado (OBD2): Permiten la lectura de fallas en tiempo real, análisis de sensores y diagnóstico del sistema electrónico de los vehículos.
  • Pistolas neumáticas de impacto: Utilizadas para el montaje, desmontaje rápido y ajuste de ruedas y piezas pesadas en los vehículos.
  • Laptops de diagnóstico: Empleados para analizar los códigos de error y la telemática del motor.
  • Nuevos gatos hidráulicos: Se usan para cambiar un neumático pinchado o hacer una reparación rápida en la calle o taller.
  • Maquetas: Es un tablero o estructura física que simula el sistema eléctrico de un auto.
Grupo de jóvenes en bloque educativo, algunos con brazos cruzados, escuchando a un joven que presenta temas de mecánica automotriz.
Jóvenes del tercer curso conversan en el bloque de Mecánica Automotriz en el CTN.

Bordón relata que al observar el rally, puede identificar entre varias otras cosas la tendencia de algunos autos – dependiendo de la marca-, a subvirar, que es cuando el piloto realiza un giro, pero el auto continua recto. Además, cuando un vehículo sobrevira y hace trompos en algunos tramos. “Son algunas cosas que aprendemos acá en el taller, pero puedo citar varias otras”, dice.

Mujeres al volante: la nueva generación que domina el taller

Desde hace unos años, la presencia de alumnas en la especialidad de Mecánica Automotriz dejó de ser una excepción en el Técnico Nacional. Solo en el tercer año, son siete estudiantes mujeres y en los cursos inferiores también existe el concurso femenino.

Tres jóvenes en camisetas azules discuten en taller, una sonriente con gafas, otra pensativa, en un ambiente iluminado.
De izquierda a derecha. Mia, Lisandry y Naomi, durante un recorrido por Mecánica Automotriz en el CTN.

Historias como las de Naomi, destacan por su fuerza de voluntad para especializarse en la materia. Para estudiar en el CTN, viajaba todos los días desde Ypacaraí, su ciudad natal. En ómnibus, debía salir a las 4:00 para llegar al colegio a tiempo. “Ahora vivo con unos parientes en Asunción”, dice.

“Elegí esta especialidad por mi mamá, ella me dio ese conocimiento y eso de que las mujeres también podemos estar en la mecánica; que no es por ser mujeres que vamos a tener un conocimiento menos que los hombres”, afirma.

Mujer joven con camisa oscura y jeans, sentada sobre un neumático, usando herramientas en la mecánica de un auto blanco.
Estudiante prepara un vehículo en una clase práctica.

Su madre fue jefa de taller por muchos años y actualmente se desempeña en la parte logística de una concesionaria de automóviles, según indica. Por eso, desde niña está familiarizada con los motores, aunque elige la parte más electrónica de los vehículos. “El escaneo de los autos para ver fallas en el sistema eléctrico, por ejemplo”, señala.

Del mito del trabajo pesado al dominio de la tecnología

Lisandry Díaz y Mia Moreno, compañeras de Naomi, expresan que aman ensuciarse en el taller y trabajar con motores de diversos vehículos, esquivando algunos prejuicios que siguen vigentes, como el que indica que como mujeres no cuentan con la fuerza para manejar equipos más pesados.

Cuatro jóvenes en camiseta polo oscuro observan un motor eléctrico en un taller educativo, atentos a la explicación de uno de ellos.
Víctor Ruíz (izquierda), Juan Hernández (centro) y otro compañero revisan una maqueta en laboratorio.

Las estudiantes relatan que ya no solo cuenta el trabajo pesado, sobre todo con la llegada de cada vez más vehículos eléctricos. “Me gusta la parte más mecánica porque creo que es más fiel, por decir de alguna forma, pero tenemos maquetas para aprender sobre motores eléctricos, nos están intentando meter más por ese lado por este motivo”, apunta Naomi.

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Lisandry, sostiene que conoció la especialidad por las ferias que se realizan anualmente y le interesó esta carrera, aunque sus padres son veterinarios. “Me encantó todo el rugir de los motores”, afirma.

Entre la pasión de los jóvenes y la traba burocrática en las aulas

El entusiasmo que se vive a diario en los talleres choca de frente con una realidad administrativa crítica. El coordinador de la especialidad, Arnaldo Cabrera, advierte que la falta de rubros estables resiente el funcionamiento de los laboratorios: “Hoy nuestro mayor problema es la falta de docentes nombrados; dependemos constantemente de profesores interinos y esa rotación perjudica directamente la continuidad de las clases prácticas”, señala.

Hombre de cabello canoso en chaqueta azul oscuro gesticula mientras conversa con un grupo.
Arnaldo Cabrera, coordinador de la especialidad de Mecánica Automotriz en el CTN.

El docente agrega que “tenemos profesionales con muchísima experiencia en el rubro automotriz que quieren enseñar, pero el sistema los frena porque no tienen el título pedagógico. Al final, se prioriza un papel por encima de la capacidad técnica real que necesita un taller”.

Otro punto crítico para el profesor es que cuentan con un exceso de materias del Plan Común, que se suman a las clases prácticas y los estudiantes pasan 55 horas semanales en el colegio. “Es una sobrecarga enorme que se puede ajustar dividiendo algunas materias que no son de las carreras técnicas o dar más de estas asignaturas solo en el primer año, como por ejemplo Ética”, avisa.

Joven concentrado en taller mecánico, manipulando pieza de freno sobre mesa verde, con auto blanco de fondo.
Un joven trabaja en un componente de freno de un viejo Chevrolet Corsa, en en el ala de Mecánica Automotriz del CTN.

Cabrera además solicita al MEC cambiar los criterios de gastos de la gratuidad para todas las especialidades técnicas, no solo para Mecánica Automotriz. “Por lo establecido en la ley, no podemos comprar fluidos, aceites o neumáticos y otros insumos básicos. Entonces financiamos estas cosas entre docentes y familias”, asegura.

En el país solo el 5% de los colegios son técnicos y de estos, solo cinco cuentan con Mecánica Automotriz, según el educador.



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