En las cajas de Asunción, pagar con QR ya no distingue a nadie: lo hace la mayoría, desde los baby boomers hasta los alfa. Al cruzar la frontera hacia Buenos Aires o Bogotá, hay una costumbre aún más extendida. Hacia São Paulo, encontramos un país que empieza a alcanzar al paraguayo promedio. Paraguay está ni tan atrás como Brasil ni tan adelante como Argentina, pero entra en la competencia de los pagos digitales en la región.
El país del QR al QR Hub
El Sistema de Pagos Instantáneos (SPI), integrado al renombrado Sistema de Pagos del Paraguay (SIP, antes SIPAP), concentra el 97,2% de las operaciones de esa infraestructura y procesó 56 millones de transacciones solo en mayo de 2026, un promedio de 1,9 millones por día.
El QR, por su parte, sumó 20,2 millones de operaciones en abril, 61% más que el 2025, y es aceptado por más de 181.000 comercios, contra 120.000 hace apenas doce meses. En tres meses sumó 3,7 millones de usuarios.
Según el último reporte de Bancard, la penetración del QR dentro de los pagos electrónicos llega al 68,1% (7 de cada 10), 10,1 puntos porcentuales más que un año atrás. En el comercio electrónico, 8 de cada 10 transacciones ya se procesan con QR.
La adopción es transversal: por rubro, la penetración del QR va del 62% al 71%, muy por encima de las tarjetas físicas (entre 29% y 38%). Supermercados (35% del volumen), estaciones de servicio (17%) y restaurantes (13%) concentran el grueso de las operaciones.

Esa escala no depende de una promesa a futuro: la interoperabilidad ya funciona. El sistema que desarrolló Bancard conecta hoy más de 75 aplicaciones locales –bancos, financieras, cooperativas y billeteras digitales– bajo un mismo código QR, gracias al estándar PY-QR que el Banco Central del Paraguay (BCP) aprobó en 2025.
Lo que todavía está en pruebas es una segunda capa, de propiedad del Estado: el QR Hub, integrado al SIP este año para procesar pagos por transferencia directa entre cuentas, no por tarjeta, al estilo del exitoso Pix brasileño. El proyecto superó en junio las certificaciones bancarias y entró en producción controlada.
Paraguay, con su QR Hub recién salido del horno, apunta a sumarse a un grupo selecto de países a nivel global donde el pago por transferencia directa, y no la tarjeta, termina marcando el ritmo del punto de venta, con una interoperabilidad total con un mismo código entre bancos, financieras, cooperativas y billeteras electrónicas.
Cómo compite Paraguay en la región
Los gráficos del reportaje cuentan historias distintas. El primer gráfico hacia abajo, deja ver que el efectivo sigue siendo protagonista en casi toda la región: 40% en México, 32% en Colombia, 30% en Perú. Solo Brasil lo redujo a un 12% marginal, y lo hizo gracias al pago A2A (cuenta a cuenta) de Pix, que concentra el 34% del punto de venta brasileño muy por encima de cualquier billetera digital de la región.
De hecho, el Global Payments Report 2026 advierte que América Latina en conjunto todavía usa más efectivo que el promedio mundial (23% del valor en el punto de venta regional, contra 14% a nivel global), aun cuando sus billeteras y sistemas A2A crecen a un ritmo más rápido que el resto del mundo.
El segundo gráfico ubica a Paraguay de forma destacada, cuando se pregunta específicamente por cómo se paga con el celular en la tienda. Argentina lidera con 84% de preferencia por QR, seguida por Colombia (76%) y Perú (71%). Paraguay con el 68% se ubica en un cuarto lugar, apenas por debajo de Perú y por encima de Brasil (66%), el país que inspira el QR Hub que el Banco Central paraguayo prueba este año.
El QR Hub paraguayo es una infraestructura de transferencia directa, gestionada por el Banco Central, capaz de disputarle terreno a la tarjeta como lo hizo Pix en Brasil. La diferencia es que Paraguay no llega a ese objetivo desde la tarjeta masiva, como lo hizo México o Colombia, sino directamente desde el QR, un paso más arriba, saltándose una etapa que a otros mercados de la región les costó más de una década.


En lo fiscal Paraguay está tarde. México elevó 14% recaudación del IVA
Según la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT), el Sistema Integrado de Facturación Electrónica Nacional (SIFEN) suma más de 38.000 contribuyentes incorporados, con un promedio de 2,5 millones de comprobantes electrónicos por mes y más de 2.000 millones de documentos tributarios electrónicos acumulados. La DNIT proyecta que para fin de 2026 cerca del 90% de las facturas del país sean electrónicas.
En facturación electrónica, Chile fue pionero ya en 2003. Brasil y México se sumaron a fines de esa década, y Argentina hizo de forma obligatoria en 2007. Los cuatro integran hoy el bloque de países “consolidados”, con una cobertura cercana al 100%.
Paraguay recién arrancó su plan piloto en 2022 y todavía se ubica entre los países en fase de implementación, junto a Bolivia, El Salvador, Panamá y República Dominicana. El país busca cerrar en apenas cuatro años una brecha que a los pioneros les llevó más de diez.
La apuesta no es solo administrativa y de objetivos digitales, hay un impacto en los ingresos fiscales. En México, la obligatoriedad de la factura electrónica elevó en promedio un 14% anual la recaudación del IVA en los tres años posteriores a su implementación. En Uruguay, el salto fue del 3,7% en IVA y en el impuesto a la renta de las empresas.
Si Paraguay logra cifras similares, el mismo QR que hoy transacciona la venta en el supermercado también será el que empuje esa formalización.

Carrera global: Prompt, Bi-Fast y QR Hub
El fenómeno no es exclusivamente latinoamericano. El mismo Global Payments Report 2026 muestra que, a nivel mundial, las billeteras digitales ya representan el 56% del valor transaccionado en e-commerce y el 33% en el punto de venta, mientras que los pagos A2A directos, todavía acotados al 4% del valor global en el punto de venta, crecen con fuerza en mercados puntuales gracias a rieles nacionales como Pix en Brasil, PromptPay (2016) en Tailandia y una red de bancos en Singapur, China y Malasia, BI-FAST en Indonesia y el QR Hub en Paraguay.
El lugar de Paraguay en el mapa regional no es el de rezagado ni el de líder absoluto. Llegó tarde a ordenar su fiscalidad electrónica, pero se adelantó en la calle, en el mostrador, en la caja en comparación con Brasil.
Para el comercio, el mensaje práctico es doble: la masa crítica de usuarios ya eligió el celular como billetera, y es ahí donde Paraguay compite de igual a igual con Brasil, y al mismo tiempo la formalización fiscal todavía tiene margen para acelerar, con beneficios de recaudación probados en otros mercados de la región.
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