18 de julio de 2026 a la – 22:27
El extremo de Inglaterra, Bukayo Saka fue la gran figura en el insólito 6-4 que le dio el tercer puesto a los británicos. A pesar de hacer historia en un partido de locos, reconoció que la espina por la eliminación ante Argentina sigue clavada.
Inglaterra cerró su participación en el Mundial 2026 de una manera inolvidable. En un partido que rozó la locura y terminó con un marcador de 6-4 ante Francia, los dirigidos por Thomas Tuchel se colgaron la medalla de bronce. La gran figura de la noche en Miami fue Bukayo Saka, quien se despachó con un espectacular triplete y fue elegido como el MVP del compromiso.
Sin embargo, a pesar de la euforia por los tres goles y el podio, el atacante del Arsenal no ocultó que el plantel todavía arrastra la frustración por la agónica semifinal perdida contra Argentina a mitad de semana. “No creo que nada pueda aliviar el dolor que sentimos la otra noche. Esa derrota realmente duele, seré honesto. Pero sí, lo de hoy consistía simplemente en ser profesionales, terminar con fuerza”, confesó con total sinceridad el extremo inglés tras recibir su premio.

Saka expresó que el grupo intentará usar ese dolor “como combustible” de cara al futuro de la selección, donde la Eurocopa 2028, que se celebrará precisamente en las islas británicas y tendrá su gran final en Londres, aparece desde ya como el principal objetivo en el horizonte.
Un triunfo directo a los libros de oro del fútbol británico
Más allá de la herida abierta por no jugar la final del domingo, la victoria ante el combinado galo tiene un valor estadístico inmenso. El tercer puesto otorgó a Inglaterra su mejor resultado histórico en los mundiales desde 1966, el año en que levantaron su primer y único título del mundo. “Estaba feliz de jugar, simplemente sumar más minutos y disfrutar del último partido del Mundial. Solo ocurre cada cuatro años y, sí, estoy feliz por lo que he aportado, va directo a los libros de historia”, manifestó el futbolista con orgullo.

Menos presión y un festival de goles inédito
Los diez goles que se registraron en la cancha del Hard Rock Stadium rompieron registros históricos, convirtiéndose en la cifra más alta en un partido mundialista desde el torneo de España 1982, dando lugar a “un partido divertido”, en palabras del propio Saka.
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El MVP analizó los factores que permitieron ver un juego tan abierto y ofensivo a diferencia de las tensiones que se viven en las rondas previas de eliminación directa. “En la semifinal hay demasiada presión. En este partido había mucha menos. Además, presentamos una alineación diferente, por lo que hubo muchos factores distintos y rendimientos diferentes”, sentenció para cerrar una noche histórica para el fútbol inglés.
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