
06 de septiembre de 2026 a la – 16:32
Olimpia sumó tres puntos vitales en su lucha por acercarse a la cima de la clasificación, pero el entrenador, Pablo “Vitamina” Sánchez prefirió poner la lupa tanto en las virtudes que inclinaron la balanza como en los sofocones sufridos en el complemento.
El estratega franjeado comenzó destacando la jerarquía y la complejidad que históricamente propone el conjunto rival, remarcando cómo se planteó el trámite durante la primera mitad: “La verdad que estamos contentos. En mi apreciación, Trinidense es uno de los equipos más complejos que tenemos cada vez que nos toca. El semestre pasado nos tocó enfrentarlo tres veces: dos por torneo de liga y una por la Copa Sudamericana. Y siempre es complejo. Nos pone generalmente en peligro y nos hace jugar partidos de nervios, de tensión. El primer tiempo tuvimos un dominio constante. El rival propone un juego directo con especialistas, con lo cual ahí aparece la gran dificultad; pero hicimos un partido de paciencia”.
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El bache del complemento y los sofocones que encendieron las alarmas
Lejos de obviar los momentos difíciles, el técnico fue terminante al señalar los errores cometidos en el arranque de la segunda parte: “Obviamente, no me gustaron los primeros 20 minutos del segundo tiempo, donde el rival con sus herramientas nos empezó a complicar y nosotros no pudimos identificar que teníamos que alejar el peligro. O sea, cuando teníamos la pelota, cuando nos hacíamos de la pelota, la volvíamos a perder muy rápido, y el problema era que la perdíamos cerca de nuestra área”.
Las modificaciones tácticas y el ingreso de piezas clave fueron determinantes para inclinar la balanza a favor del Decano: “Quiero resaltar la entrada de Hugo Sandoval, que generalmente lo hace bien, siempre nos da algo; y ese doble 9 hoy —gracias también a un buen centro de Raúl Cáceres, que desbordó un par de veces y sacó buenos centros— llega esa posibilidad de ponernos en ventaja. Y después, una vez que nos pusimos en ventaja, la decisión de volver a nuestro sistema de juego original, al 4-3-3, para volver a tener un poquito más de volumen de juego y tratar de ser protagonistas”.
Para cerrar, el entrenador valoró cómo se supo sufrir en el tramo final y expresó su optimismo de cara al cierre de la primera rueda: “Terminamos ahí con algunas decisiones medias extrañas del árbitro, con tres o cuatro faltas en contra que nos pusieron la pelota en el área, pero lo resolvimos muy bien. Así que, de cara a lo que viene, nos sostenemos ahí con mucha ilusión y con ganas de que sigan los triunfos de los partidos que vienen para terminar bien y arriba la primera rueda y enfocarnos con todo en la segunda”.
La falta de contundencia como cuenta pendiente en el desarrollo
Haciendo una autocrítica fina sobre el funcionamiento ofensivo, analizó por qué el marcador debió abultarse mucho antes: “Yo creo que el error que cometimos en el primer tiempo fue no meter un segundo gol. Obviamente, claramente los jugadores quieren meter ese segundo gol, pero no convencernos de la necesidad de ese segundo gol para que no pase lo que pasó en los primeros 20 minutos del segundo tiempo”.
A pesar de los detalles a corregir, el DT respaldó el funcionamiento general y repasó acciones concretas del juego: “Pero lo vi bien al equipo. A los 45 segundos ya hay un remate de Romeo que se va al córner y que Romeo, para mi gusto, toma una mala decisión, porque si engancha, el defensa pasaba de largo y se le iba a abrir el arco (sí le iba a quedar el remate de zurda, pero me parece que hubiera sido una mejor opción)”.
El estratega destacó el criterio del plantel para leer los espacios y explotar los costados de manera estratégica: “La verdad que muy satisfecho, muy satisfecho con el volumen de juego porque para mí, el partido en el primer tiempo estaba por izquierda: la sociedad ”Coyote», Eduardo y Romeo me parece que estaba siendo más decisiva que la de la derecha. Pero el equipo fue inteligente en no ir directamente siempre a la izquierda y hacerle ver al rival que íbamos por ahí; entonces usamos mucho la derecha, pero sobre todo como para volver y que se terminen las jugadas por izquierda. Me parece que el equipo fue inteligente en ese sentido”.
La paciencia táctica como herramienta para desarticular al rival
Finalmente, explicó el propósito de la circulación constante del balón para desgastar y encontrar los espacios vacíos: “Esta paciencia que a veces tenemos de tener la pelota, de ir de un lado, de volver hacia el otro, también en algún momento lo que busca es que se abran los espacios para poder aprovecharlos, para que el rival también vaya cambiando los perfiles y poder empezar a ganar los lugares a la espalda. Me parece que el equipo hizo un buen primer tiempo”.
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