
Stefanos Tsitsipas era el último baluarte de ese golpe, uno de los más icónicos del tenis, que este año ha desaparecido de la élite de este deporte.
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Con la partida del griego en octavos de Nueva York, por primera vez en 150 años ningún jugador con revés a una mano habrá alcanzado las semifinales en ninguno de los cuatro torneos de Grand Slam.
Los espectadores siempre habían disfrutado de esta bella técnica desde la primera edición de Wimbledon, en 1877. Entonces el revés a una mano era el único que se empleaba y, a medida que se empezaron a usar las dos, siguió siendo un arma valiosa para algunos de los más grandes de la historia.
En la década de los ochenta lo desplegaron John McEnroe e Ivan Lendl, en los noventa Pete Sampras, Stefan Edberg, Gustavo Kuerten y después Roger Federer, el maestro que sublimó este arte.
Inspirados por el genio suizo, un puñado de jugadores se han mantenido leales al revés a una mano aunque desde hace tiempo sean una excepción.
En el circuito masculino, solo cinco jugadores del top-100 usan este golpe de manera habitual: el italiano Lorenzo Musetti (14º), el canadiense Denis Shapovalov (48º), Tsitsipas (53º), el alemán Daniel Altmaier (57º) y el estadounidense Aleksandar Kovacevic (84º).
En el top-100 femenino lo mantienen en su arsenal la francesa Diane Parry (31º), la austriaca Lilli Tagger (49º), la suiza Viktorija Golubic (56º) y la alemana Tatjana Maria (83º).
Somos “dinosaurios”
Más que el decaído Tsitsipas, fue el elegante Musetti quien estuvo cerca de salvar el honor del revés a una mano esta temporada, pero una lesión lo obligó a retirarse en cuartos del Abierto de Australia cuando ganaba por dos sets a Novak Djokovic.
En las canchas del US Open resultó toda una rareza encontrar este golpe y eso contribuyó a que la despedida de uno de sus emblemas, el suizo Stan Wawrinka, fuera todavía más nostálgica. “Somos como dinosaurios que se extinguen”, resumió Tsitsipas, que el domingo reflexionó ante la prensa sobre el ocaso de su golpe fetiche.
“No es que yo tenga sentimientos al respecto pero es un hecho”, apuntó. “Eché un vistazo a los años 50, y creo que el 97% o 98% de los jugadores jugaban con revés a una mano. Ahora literalmente es como el 2% o 3%, se ha invertido completamente”.
El giro en favor del revés a dos manos suele atribuirse principalmente a los cambios en las superficies y la aceleración del tenis actual, que demanda mantener más control y fuerza en la raqueta.
“Siendo realistas, el revés a dos manos ofrece una ventaja en el tenis moderno”, reconoció Musetti.
“No es el fin del mundo”
Para Tsitsipas la pérdida de la riqueza que ofrece el revés a una mano, con su versatilidad para golpes cortados o dejadas, refleja una creciente uniformidad estilística en su deporte.
“Siento que antes el tenis tenía muchas personalidades diferentes”, apuntó. “Esa variedad de estilos se ha reducido hoy en día a un estilo en particular en el que todos más o menos juegan igual”.
“Antes teníamos los jugadores de saque y volea. Teníamos a aquellos que jugaban de una forma distinta muy específica, los contragolpeadores, los defensivos”, recordó. “Solía hacer al tenis tan interesante: había quienes jugaban de una manera específica y otros que jugaban de otra forma”.
“Las pistas se han vuelto más lentas y todos giran en torno al mismo juego (…) Es un poco lo mismo con el revés a una mano, muy parecido”, expuso Tsitsipas. “Sigo teniendo la esperanza de que esto no sea el final”, deseó Federer dos semanas atrás en su esperado retorno al US Open. Desde el escenario donde alzó cinco de sus 20 títulos de Grand Slam, el suizo apuntó al peso que está teniendo la formación en este proceso.
“Cuando tu entrenador juega al tenis con una sola mano, lo más probable es que tú también acabes jugando así”, señaló. “Hoy en día, probablemente la mayoría de los entrenadores juegan con las dos manos, y es más fácil enseñar a un niño a usar las dos en el revés”.
“Siento que es tan tradicional y clásico, que es una pena perder un golpe así”, expresó un resignado Tsitsipas. “Pero no es el fin del mundo si nadie juega con revés a una mano, el tenis sigue adelante”.
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