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Distrito de Edelira, Itapua – Paraguay.

Nacional golea y deja de cabeza al Sportivo Luqueño – Fútbol



31 de octubre de 2026 – 21:46

Nacional se reencontró con la victoria al golear por 3-0 a Sportivo Luqueño en Itauguá, por la fecha 17 del torneo Clausura 2026. Al “Tricolor” le bastó una arrolladora primera mitad para asegurar los tres puntos y colocarse a un punto del líder Olimpia. En la vereda de enfrente, el lapidario resultado no hizo más que agudizar la profunda crisis de un cuadro auriazul —cuyos hinchas colgaron las banderas de cabeza en señal de protesta— que sigue sufriendo en la dura pelea por la permanencia.

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Desde el pitazo inicial, el trámite se caracterizó por el protagonismo compartido. Ninguno de los dos conjuntos asumió un rol especulativo ni buscó dominar desde la posesión; al contrario, apostaron por el vértigo y la verticalidad en las transiciones defensa-ataque. Sportivo Luqueño asumió la iniciativa en el primer cuarto de cancha, generando las primeras aproximaciones, aunque careció de la profundidad necesaria para vulnerar la resistencia del guardameta “Kili” Rojas. Del otro lado, Nacional respondió con la misma moneda, neutralizando el asedio auriazul y equilibrando un duelo de ida y vuelta donde ambos buscaban el tanto que rompiera el cero en el marcador.

Nacional, letal en su primera aproximación a fondo, no desaprovechó la ocasión, con el tanto que se gestó en el mediocampo con una oportuna recuperación de Roberto Ramírez, quien promovió la réplica con el pase inmediato por derecha para Josué Colmán. Con un amague hacia adentro, el ex Cerro divisó la llegada de Fabrizio Jara en el borde de la medialuna. El mediocampista acomodó el cuerpo y sacó un zurdazo de primera con la cara interna; el balón rozó levemente el botín izquierdo de Wiechniak, tomó altura, se estrelló contra el poste de Nicolás Campisi antes de terminar descansando en el fondo de la red.

La respuesta auriazul no tardó en buscar el empate, inquietando el arco tricolor con aproximaciones que Santiago Rojas supo desbaratar con firmeza. Sin embargo, superada la media hora de juego, la Academia aprovechó una evidente desconcentración auriazul: un saque lateral ofensivo de Carlos Espínola encontró a Josué Colmán, quien intentó enviar un centro, pero su remate fallido desorientó a los defensores y dejó el panorama despejado a Hugo Adrián Benítez, quien con un potente sablazo infló las redes, incrustando el esférico en el techo del arco de Nicolás Campisi.

El golpe de gracia no tardó en llegar. Un par de minutos después, los dirigidos por Víctor Bernay estiraron la ventaja y empezaron a sentenciar el encuentro, aprovechando otra flagrante desatención defensiva del auriazul. Todo nació de un balón profundo de Fabrizio Jara que encontró desmarcado sobre la banda derecha a Josué Colmán, este lanzó un centro punzante al área chica que parecía no tener dueño, pero el defensor Fernando Benítez, en su afán de cortar el envío, cuando el arquero Campisi se disponía a embolsar, terminó sirviéndole el gol a Leandro Meza, quien solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red.

A Nacional le bastó apenas un tiempo para liquidar el expediente con una abultada ventaja. Por si fuera poco, apenas iniciado el complemento, pese a la triple variante de Lucas Barrios, el panorama se oscureció aún más para el auriazul con la expulsión de Aldo Maíz por doble amarilla. Con la inferioridad numérica como estocada final, todo el segundo tiempo quedó a merced del “Tricolor”, que optó por regular cargas: levantó el pie del acelerador, administró la ventaja mediante una posesión de trámite y dosificó esfuerzos ante un rival anímicamente derrumbado que se limitó exclusivamente a cerrar espacios para evitar una goleada aún mayor.

Con el partido completamente sentenciado, el conjunto dirigido por Víctor Bernay disputó todo el complemento a ritmo de entrenamiento ante un rival inerme y carente de respuestas colectivas. Esta pobre producción futbolística colmó la paciencia de la afición auriazul, que expresó su descontento de manera elocuente: silenciaron los bombos e instrumentos musicales y colocaron las banderas al revés, una tradicional y severa señal de protesta ante la pálida y deslucida imagen exhibida por el plantel en el campo de juego.



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