
01 de noviembre de 2026 – 19:04
Olimpia volvió a derrotar a Cerro Porteño, esta vez por 2-0, en el cierre de la fecha 17 del torneo Clausura. Una genialidad de Eduardo Delmás y otro golazo de Romeo Benítez sentenciaron la victoria del Decano, que prolonga su racha hegemónica de triunfos sobre el tradicional rival en la Nueva Olla.
Olimpia volvió a demostrar solidez futbolística y, con argumentos suficientes, se impuso nuevamente a su tradicional rival, Cerro Porteño, que no encontró respuestas para contrarrestar su mal momento.
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Si bien el Ciclón generó algunas situaciones que pudieron acercarlo al descuento, sus intentos fueron insuficientes para cambiar el desarrollo de un partido en el que volvió a quedar expuesta su falta de respuestas futbolísticas.
El Decano sabía perfectamente cómo debía jugar y volvió a imponer el libreto que lo mantiene firme en la cima del campeonato. Con este triunfo, amplió a cuatro puntos su ventaja sobre Nacional, su inmediato perseguidor, una diferencia que le permite encaminarse con mayor firmeza hacia el bicampeonato.
En la primera etapa, Olimpia interpretó mejor los espacios y encontró en las titularidades de los Franco una de las claves para conseguir un equilibrio entre la propuesta defensiva y ofensiva. Alex Franco y Franco Alfonso aportaron dinámica y claridad en el funcionamiento del equipo, que encontró rápidamente el camino para golpear.
Apenas habían transcurrido 12 minutos cuando llegó una genialidad. Antes de llegar al cuarto de hora, el talentoso mediapunta decano Eduardo Delmás recibió un pivoteo de Gabriel Ávalos en tres cuartos de cancha y emprendió una aventura individual inolvidable. Rodeado por cuatro rivales, los dejó en el camino con pura jerarquía, firmó un túnel exquisito sobre Lucas Merolla para perfilarse hacia el área, amagó y dejó acostado al arquero Ángel Martínez para finalmente definir con clase, enviando el esférico al fondo de la red.
El Decano se ponía en ventaja y Cerro volvía a encontrarse con esa película de terror que tanto quería evitar. Gustavo Costas intentó adelantar sus líneas y encontró algunas aproximaciones alentadoras que terminaron cerca del arco rival, pero sin la contundencia necesaria. La intensidad física tampoco alcanzaba para sostener un ritmo elevado, especialmente con dos jóvenes de 19 años, Carlos Chena y César Bobadilla, que si bien están demostrando condiciones para convertirse en figuras, todavía necesitan madurar para asumir el peso de desafíos de esta magnitud.
Con la ventaja a su favor, Olimpia administró el resultado, se replegó cuando fue necesario y consiguió sostener el 1-0 hasta el cierre de la primera etapa.
En la segunda mitad, el empuje del público motivó al Ciclón a salir decididamente en busca del empate. Sin embargo, ni siquiera con una Nueva Olla prácticamente colmada y un buen marco de espectadores, Cerro pudo revertir su mal momento. La voluntad de ir hacia adelante no alcanzaba para disimular las dificultades futbolísticas y la falta de respuestas colectivas de un equipo que sigue sin encontrar el rumbo.
Al cumplirse la hora de partido, Cerro Porteño asumió el control del trámite y comenzó a hacer circular el esférico de un lado a otro, intentando encontrar los espacios para quebrar la resistencia franjeada. Sin embargo, el equipo azulgrana chocó constantemente contra la muralla que propuso Olimpia, que protegió con solidez la mínima ventaja y encontró en la imprecisión del Ciclón, especialmente de tres cuartos de cancha hacia adelante, un aliado para sostener su plan. El Decano aguardaba el momento oportuno para sentenciar la historia de contragolpe.
Y ese momento llegó. Olimpia encontró la fórmula para duplicar la diferencia y hacer valer su jerarquía en territorio azulgrana.
La jugada nació de un tiro libre ejecutado por el recién ingresado Richard “Cachorro” Sánchez, cuyo remate se desvió en la solitaria barrera de Ignacio Aliseda. El balón le quedó servido en la medialuna del área a Romeo Benítez, quien, sin pensarlo, sacó un derechazo de primera impresionante que superó la volada estéril de Ángel Martínez y se metió directamente en el ángulo superior izquierdo. Un verdadero golazo que desató la fiesta total en el sector franjeado.
El festejo de Romeo provocó la reacción del público azulgrana, que descargó su furia con agresiones y expuso incluso al banco de suplentes de Olimpia a una situación que pudo pasar a mayores. El espectáculo se le había escapado de las manos al árbitro mundialista Juan Gabriel Benítez, que tuvo dificultades para controlar los incidentes. Después de varios minutos, el partido se reanudó, aunque el desenlace ya estaba prácticamente consumado.
Olimpia se llevó de la Nueva Olla mucho más que tres puntos: dos golazos, una victoria construida desde la solidez y la confirmación de una hegemonía que sigue pesando sobre su tradicional rival en su propia casa. El Decano consolidó su lugar en la cima, amplió su ventaja y dio otro paso firme hacia el bicampeonato. Para el franjeado, difícilmente pudo haber un fin de semana mejor; para Cerro, otra derrota que profundiza sus preocupaciones.
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