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Déficit fiscal de Paraguay: el ajuste de 2028 podría costar US$ 1.500 millones, advierte economista – Economía


El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ajustó, a principios de este mes, su hoja de ruta fiscal y reconoció que el déficit del Producto Interno Bruto (PIB) aumentará en los próximos dos años. Para este año en curso, se proyecta un PIB de US$ 60.500 millones al tipo de cambio actual.

El ministro de Economía, Óscar Lovera, explicó que el resultado fiscal cerraría en -3,2% del PIB en 2026 y que subiría a -3,9% en 2027, para retornar al límite de -1,5% establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal en 2028.

Sobre el punto, en entrevista con ABC Color, el economista Wildo González consideró que la situación fiscal de Paraguay responde a un problema estructural y no a una dificultad transitoria.

Déficit fiscal de Paraguay supera el límite de la regla fiscal

En esa línea, González, dijo que el reconocimiento de estas cifras es positivo porque permite mostrar con mayor claridad la situación de las cuentas públicas. Sin embargo, advirtió que la trayectoria genera alertas porque el déficit previsto supera más del doble al límite de la regla fiscal.

A esto se suma el comportamiento de los ingresos que no están llegando a las previsiones originales, según dijo. “La recaudación tributaria del primer semestre de 2026 creció 2,4%, mientras que la proyección oficial apuntaba a un crecimiento de 8,5%”, resaltó.

Por el contrario, la diferencia muestra que “el gasto público creció a un ritmo que los ingresos fiscales no lograron acompañar”. Por eso, afirmó que el problema no se limita al resultado de un año.

El déficit fiscal sigue cerca del 2% aun sin contar los atrasos

González rechazó la idea de que el problema fiscal pueda explicarse solo por los atrasos acumulados. Según su análisis, aun sin considerar ese componente, el déficit sería cercano al 2% del PIB en 2026 y de 1,9% en 2027. “Los atrasos son el síntoma, no la causa”, sostuvo el economista.

En su lectura, dijo existe un desequilibrio permanente entre los ingresos y los gastos públicos. “La postergación de pagos permite aliviar la presión de caja en el corto plazo, pero luego la deuda aparece cuando esos compromisos reciben reconocimiento contable”, alertó.

En ese sentido, hay que recordar que según los mismos datos del MEF, los atrasos con farmacéuticas y constructoras ya superan los US$ 1.000 millones. Por eso, González planteó que el Gobierno debe atacar la causa del desequilibrio y no limitarse solo a resolver las obligaciones acumuladas.

El ajuste fiscal de 2028 podría llegar a US$ 1.500 millones

Uno de los principales puntos de la entrevista aparece al analizar la meta oficial de volver al déficit de 1,5% del PIB en 2028. “Si Paraguay pasa de un déficit de 3,9% del PIB en 2027 a 1,5% en 2028, el ajuste sería de 2,4 puntos del PIB en un solo año”, resaltó.

Por ello, González estimó que esa corrección equivaldría a alrededor de US$ 1.500 millones y que se trata de un ajuste muy elevado y difícil de compatibilizar con un aterrizaje suave de la economía.

Según su estimación, los multiplicadores fiscales para economías pequeñas y abiertas como Paraguay se ubican entre 0,7 y 1,2 en el corto plazo. “Con esos parámetros, un ajuste de esta magnitud podría restar entre 1,5 y 2,5 puntos del PIB al crecimiento de 2028”, manifestó. Agregó que el impacto podría alcanzar a la inversión, el consumo y el empleo formal.

Ajuste no debe recaer sobre la inversión pública

El economista cuestionó que la inversión pública vuelva a ser la principal variable de ajuste de las cuentas fiscales. Según la entrevista, la inversión pública paraguaya se ubica entre 1,5% y 2,5% del PIB, según la forma de medición. Por eso, un ajuste de unos US$ 1.500 millones podría acercarse al total de la inversión pública anual.

González tambien advirtió sobre el impacto que tendrían ciertos recortes. “Las familias de menores ingresos dependen de los servicios públicos como salud, educación, medicamentos y transferencias. Si esos servicios sufren recortes o postergaciones, el gasto termina trasladándose a los hogares o se reduce el acceso”, resaltó.

Deuda pública de Paraguay llega a cerca de US$ 22.000 millones

La deuda pública total cerró el primer semestre de 2026 en torno a US$ 21.947 millones. González considera que la cancelación de atrasos, junto con el mayor déficit previsto, implicará nuevas emisiones de deuda en el corto plazo.

Sin embargo, sostuvo que el nivel de deuda no será el único factor que definirá el costo del financiamiento. Para el economista, la credibilidad del programa fiscal tendrá mayor peso.

En el caso de las emisiones en dólares, consideró que Paraguay puede mantener un costo razonable si presenta un plan que incluya mayor recaudación, una base tributaria más amplia, mejoras en la eficiencia del gasto y perspectivas positivas de crecimiento.

La reapertura reciente del Bono 2055 al 6,00%, que González citó en la entrevista, muestra que el mercado continúa abierto para Paraguay. Pero advirtió que esa situación puede cambiar si el Gobierno no presenta un plan fiscal creíble.

El economista, Wildo González.
El economista, Wildo González.

Reforma tributaria aparece como la principal salida

Ante este escenario, González planteó una reforma tributaria integral que incluya una ampliación de la base de contribuyentes, una revisión de las exoneraciones y una mejora de la administración tributaria.

Según su análisis, el objetivo sería elevar la recaudación para financiar una mayor provisión de bienes públicos y, al mismo tiempo, avanzar en la formalización del mercado laboral.

De acuerdo con lo señalado, Paraguay mantiene una carga tributaria cercana al 14% del PIB. González comparó ese nivel con Uruguay, que tiene una carga cercana al 25% del PIB; Chile, con alrededor de 21%; y Argentina, con más de 30%.Según sus cálculos, cada punto adicional de carga tributaria representa unos US$ 600 millones.

Para el economista, estos datos muestran que Paraguay tiene margen para elevar sus ingresos fiscales sin dejar de mantener una presión tributaria relativamente baja frente a otros países de la región.

El déficit fiscal no necesariamente provocará más inflación

González consideró poco probable que el déficit fiscal genere una presión inflacionaria similar a la de algunos países vecinos. La razón que expuso es que Paraguay no financia el déficit mediante emisión monetaria.

“El Estado debe cubrir el desequilibrio con más deuda o con más impuestos”, dijo y afirmó que el riesgo puede aparecer por otra vía como lo es el tipo de cambio.

“Si el ajuste fiscal provoca tasas de interés más altas, el mayor diferencial puede favorecer una apreciación del guaraní y reducir la presión sobre los precios. Si el mercado percibe un plan débil y cae la confianza, una depreciación del guaraní puede generar el efecto contrario”, resaltó.

Por eso, González consideró que el vínculo entre las cuentas fiscales, el tipo de cambio y la inflación dependerá de la calidad del plan que presente el Gobierno.

La meta fiscal de 2028 necesita un plazo más largo

González consideró que llegar al déficit de 1,5% en 2028 puede ser posible, sin embargo, dijo que la meta le resulta forzada porque pretende corregir en un solo ejercicio un desequilibrio acumulado durante varios años. Además, señaló un riesgo político ya que el 2028 será el último año del actual Gobierno.

Según su análisis, los ajustes fiscales fuertes cerca de elecciones o del final de un mandato suelen postergarse. Por eso, propuso una trayectoria más larga y escalonada. “El próximo Gobierno podría alcanzar el límite de la regla fiscal dentro de ese proceso, siempre que exista un calendario concreto de reformas”, dijo.

Plantea revisar la Ley de Responsabilidad Fiscal

El economista concluyó que no se debe eliminar la Ley de Responsabilidad Fiscal, ya que a su criterio la norma aportó disciplina a las cuentas públicas.

Dijo a la misma se debería incorporar cláusulas de escape ante shocks severos y una regla basada en un balance ajustado por el ciclo económico, en lugar del promedio anual actual. “La idea es contar con una regla que permita una respuesta fiscal ante situaciones extraordinarias, pero que mantenga una trayectoria de corrección”, concluyó.



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