30 de agosto de 2026 a la – 01:00
Las empresas del Grupo de Consumo Intensivo Especial (GCIE) —criptomineras y centros de datos de inteligencia artificial— piden extender a 10 años sus contratos de energía con la ANDE. El planteo choca con la postura de la propia ANDE, que había fijado el 31 de diciembre de 2027 como vencimiento improrrogable para ese régimen tarifario. Gabriel Lamas, presidente de operaciones de Hive Technologies en Paraguay, explica el mecanismo de “modulación” con el que el sector cede el paso a la demanda residencial e industrial en hora pico. El sector también reclama un tarifario específico para inteligencia artificial. De lograr esa previsibilidad, la industria dice estar en condiciones de multiplicar su potencia contratada en apenas 18 meses.
– ¿Cuáles son las características de la industria en cuanto a la energía eléctrica?
- Nosotros estamos modulados. Eso significa que la ANDE nos corta el suministro en el momento en que más necesita su infraestructura para atender la demanda residencial, comercial e industrial, es decir, en la hora pico. Ahí nosotros estamos apagados.
– ¿Por contrato?
- Por contrato, sí. Está firmado. Nosotros aceptamos esa condición porque así funciona la industria en todo el mundo; esa forma de trabajar no se inventó aquí. Por eso no competimos con nadie por el uso de la energía. Al contrario, nos apagamos para que el resto de la gente use la suya.
– ¿Hive es la cripto más grande de la región?
- Considero que somos la más grande entre las empresas públicas. Hive Digital Technologies cotiza en el Nasdaq, en la bolsa de Toronto, en la de Fráncfort y, recientemente, en la de Colombia. Además, estamos trabajando para cotizar en la Bolsa de Valores de Asunción, de modo que la gente en Paraguay pueda invertir sus guaraníes en Hive muy pronto.
– ¿Y cuáles son las cifras que hacen que sea la empresa más grande?
- La infraestructura que tenemos en Paraguay es muy grande. Operamos dos centros de datos: uno en Colonia Yguazú, frente a la subestación Yguazú de la ANDE, con 200 megavatios de potencia instalada; y otro en Valenzuela, frente a la subestación que inauguró el presidente Santiago Peña en 2025, con 100 megavatios.
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Cripto con 250 empleados
– ¿En qué momento quedó 100% operativa esa infraestructura?
- Terminamos de construirla a fines de noviembre de 2025. Hoy trabajan con nosotros 250 colaboradores, en su mayoría jóvenes, que se encargan de la operación, el mantenimiento y la supervisión de los sitios. Cuarenta de ellos son ingenieros. Llevamos desarrollo tecnológico a zonas rurales. Cuando fuimos a evaluar el lugar donde nos instalaríamos, el producto más industrializado que existía en la zona era un alambre de púa; hoy hay un centro de datos. Eso permite que los jóvenes de esas ciudades se queden en sus casas, trabajen en su barrio y tengan contacto con tecnología de punta. Les damos además libertad para proponer mejoras técnicas sobre los equipos que llegan de fábrica. Un grupo de operarios locales propuso un ajuste en el proceso de temperatura de la planta y logramos una mejora del 20%. Eso me llena de orgullo.
– ¿Cuánta gente tienen en Yguazú y cuánta en Valenzuela?
- En Yguazú, el centro más grande, tenemos 160 personas; en Valenzuela, 80.
El plan de llegar a 1.000 megavatios
– ¿Cuánta potencia tienen contratada con la ANDE?
- En total, 300 megavatios entre los dos centros de datos. Estamos en sintonía con el plan 2X del presidente Santiago Peña para duplicar el PIB del país, y creemos que podemos ayudar a lograrlo no en diez años, sino en cinco. Para eso necesitamos previsibilidad: horizontes contractuales más claros que permitan planificar y conseguir capital. El plan maestro de la empresa es seguir creciendo en Paraguay hasta llegar a los 1.000 megavatios contratados. Pero para eso es fundamental tener previsibilidad sobre nuestros contratos.
– ¿Y ustedes tienen algún planteamiento para la ANDE y el Gobierno sobre qué ocurrirá después de 2027, cuando vencen los contratos?
- Estamos expresando nuestra postura. Creemos que la industria es de vital importancia: la estimación de ingresos de divisas que vamos a generar para la ANDE este año equivale al 40% de toda su facturación, en una sola industria. Eso es muchísimo.
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– ¿Cuánto es eso en cifras?
- Serán US$ 350 millones al año para el cierre de 2026, aportados por toda la industria de criptominería, no solo por Hive. Es una divisa que antes no existía y que ahora ingresa al país. Considerando el costo al que se le vende la energía a la industria, creo que es un gran negocio para la ANDE, y que sería interesante mantener e incluso crecer esos ingresos. La previsibilidad de contratos de largo plazo es una ventaja para ambas partes.
– ¿Cuál es el planteamiento concreto que le hacen a la ANDE para continuar el contrato?
- Queremos extender los contratos a 10 años, como mínimo. Ese es nuestro objetivo. Siempre hablamos de contratos que mantengan las condiciones de modulación, porque así funciona la industria: a mayor cantidad de cortes en la producción, existe una compensación en la facturación. Esto ya ocurre en varios países y puede repetirse en Paraguay. Creo que este es el momento en que la industria debe empezar a monetizar el excedente de energía ociosa que existe en la red. No es que la energía sea ociosa: es la infraestructura la que está sin uso durante casi 20 horas al día, ya que solo está preparada para atender picos de demanda de 3 a 5 horas. En esas otras 19 horas es donde nosotros entramos a producir y a generar esa divisa para el país.
– ¿Ven factible que la industria también genere su propia energía para compensar la situación de capacidad que ya se está alcanzando?
- Totalmente. Vemos factible extender los contratos y también colaborar en un plan de inversiones para generación desde el lado de la demanda. La generación necesita demanda: si no la hay, no tiene sentido generar. Nuestra función en esa cadena sería actuar como demanda, mientras la ANDE opera como agente transmisor. Estamos hablando con varias empresas de generación que necesitan saber cuánta energía vamos a requerir durante los próximos 15 años para poder desarrollar sus proyectos de inversión. Sin esa previsibilidad, ningún proyecto de generación es viable.
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Tarifas
– El tema de la tarifa, ligado además al debate por el proyecto Atome, sigue generando discusión. ¿Cuál es su planteamiento para que todas las partes salgan beneficiadas?
- La tarifa tiene que ser lo más competitiva posible, porque la industria del bitcoin toma sus decisiones de inversión en función de qué jurisdicciones son más amigables para el capital, y el costo de la energía es uno de esos factores. Eso debe tenerse en cuenta al momento de analizar ajustes tarifarios. Texas es un buen ejemplo: hoy atrae mucha inversión porque cuenta con infraestructura eléctrica y de conectividad muy robusta, además de tarifas competitivas. Es una cuestión de visión de cada jurisdicción sobre cómo quiere atraer estas industrias.
– ¿Cómo está la tarifa que se les cobra en comparación con la región?
- Están surgiendo nuevas opciones. Sé, por ejemplo, de proyectos que empiezan a surgir en Venezuela, que fue siempre una potencia energética, no solo por hidrocarburos sino también por su matriz hidroeléctrica. Sus grandes centrales estuvieron mantenidas en condiciones precarias durante los últimos 20 años por motivos políticos, pero hoy se están reactivando con proyectos de mejora, a precios muy competitivos. Pero Paraguay sigue siendo donde está nuestro corazón. Queremos seguir creciendo aquí, seguir trayendo divisas, contribuir al PIB y llegar a los 2X, incluso antes de los diez años que planteó el presidente Santiago Peña.
– Habló de 1.000 megavatios. ¿En cuánto tiempo podrían alcanzarlos?
- Los 300 megavatios actuales los construimos en unos nueve meses, desde la primera palada hasta la puesta en marcha. Podemos llegar a los 1.000 megavatios en unos 18 meses, incluso menos si se toma la decisión de avanzar más rápido. Pero necesitamos previsibilidad en nuestros contratos; eso es fundamental.
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La inteligencia artificial, 30 veces más cara
– Hive es una empresa dedicada a la minería de criptoactivos…
- Tenemos dos motores de ingresos. Uno son los centros de datos que exportan poder computacional para validar transacciones de la red de bitcoin; ese trabajo se paga en dólares, a través de un pool de empresas en Estados Unidos. El otro motor son los centros de datos para inteligencia artificial, área en la que la empresa trabaja desde hace tiempo a nivel mundial, con proyectos en Canadá y Suecia.
– ¿Y en Paraguay?
- Tomamos la iniciativa de comenzar proyectos de inteligencia artificial. Estamos diseñando las plantas junto con una empresa de ingeniería, con la meta de tener 100 megavatios destinados a IA en Yguazú para 2027, sumados a los 200 megavatios que ya tenemos ahí. Así llegaríamos a 400 megavatios en total para el año que viene: 300 MW para cómputo de bitcoin y 100 MW para inteligencia artificial.
– ¿Ya tienen contratos con la ANDE para el proyecto de IA?
- Tenemos adendas firmadas y estamos en conversaciones sobre los plazos de desarrollo. Hay que considerar que los costos son muy distintos: por cada dólar que nos cuesta un centro de datos para bitcoin, uno para inteligencia artificial cuesta 30 dólares. La diferencia está en la construcción, los equipos y toda la infraestructura necesaria. Además, la demanda mundial de estos equipos es tan alta que los plazos de entrega se están prolongando, porque empresas como Oracle, Meta, Google o Microsoft tienen prioridad en la fila de proveedores como Nvidia. Aún así, vamos a hacer el esfuerzo de avanzar cuanto antes con nuestro proyecto de 100 megavatios en Paraguay.
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– ¿Ese proyecto depende de que se defina una tarifa específica en la ANDE?
- Exacto. Cuando decidimos avanzar con los proyectos de IA, días después se conoció la noticia del decreto que había caído (en junio de 2026). Tenemos información de que el tarifario para esta industria se restablecerá, y por eso no detuvimos nuestro proyecto. Creo que seríamos los primeros en desarrollar este tipo de infraestructura en el país.
– ¿Conocen otras empresas interesadas en proyectos similares?
- De información pública, lo que conocemos es la negociación entre los gobiernos de Paraguay y Taiwán, que en términos de potencia se asemeja a una de las etapas de nuestro propio proyecto: 100 megavatios. No tengo certeza de que exista otro proyecto en desarrollo además de ese.
El impacto en el PIB paraguayo
– ¿Cómo impacta esta industria en el PIB?
- Un estudio de PricewaterhouseCoopers sobre el efecto derrame de los centros de datos indica que, por cada dólar invertido, el efecto en la economía es de 3,7 dólares, y que por cada empleo directo generado se crean 6 empleos indirectos. En nuestro caso, la empresa invirtió más de US$ 400 millones en los proyectos en Paraguay. Pagamos más de US$ 50 millones en impuestos y estamos pagando US$ 140 millones en energía; sumado en un año, eso equivale aproximadamente al 1% del PIB del país, generado por una sola empresa. Si llegamos a los 1.000 megavatios previstos, ese aporte podría acercarse al 3% o 4% del PIB. Hay que ver a esta industria como una herramienta que ayuda a monetizar la energía ociosa del país, a amortizar más rápido la infraestructura de la ANDE al elevar su factor de uso, y a pagar sus facturas de energía, siendo la única industria que le paga a la ANDE en dólares.
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– ¿Puede contarme sobre usted?
- Soy ingeniero eléctrico. Trabajé siete años en la ANDE, entre 2003 y 2011, en el área de Operaciones. El actual presidente de la ANDE (Miguel Báez) fue mi jefe; de hecho, tuve mi primera entrevista de trabajo con él, y básicamente ingresé a la institución gracias a esa oportunidad. Aprendí mucho de él. En 2022 tuve mi primer contacto con la industria, como consultor en un proyecto para una empresa que se instalaba en Paraguay —hoy ya no está en el país—, donde luego fui director de Operaciones. Después pasé a Hive, donde actualmente soy el presidente de las operaciones de la empresa en Paraguay.
– ¿Y su padre, el Ing. Leopoldo Lamas, qué relación tiene o tuvo con el sector energético del país?
- Es ingeniero civil. Fue director de la Comisión Mixta Paraguayo-Argentina (Comip) durante muchos años, y dentro de su cartera de proyectos estuvo el proyecto Corpus, que hoy vuelve a analizarse. Creo que la energía es un commodity que no debemos desaprovechar, y que si existe la posibilidad de desarrollar ese proyecto, debería hacerse. Hoy él sigue como consultor en el análisis de su factibilidad.
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