03 de septiembre de 2026 a la – 01:00
La informalidad continúa como uno de los principales desafíos del mercado laboral de América Latina y el Caribe (ALC), pero combatirla únicamente mediante el registro de trabajadores y microempresas podría resultar insuficiente. Un nuevo estudio del Banco Mundial plantea que detrás del fenómeno conviven problemas de productividad y habilidades con decisiones de trabajadores que valoran características del empleo independiente, como la flexibilidad y la autonomía.
El informe Racionalizar la informalidad. Protección social, calidad del empleo y crecimiento, propone analizar la informalidad a partir de tres objetivos vinculados entre sí: ampliar la cobertura de protección social, generar empleos de mayor calidad y alcanzar un crecimiento económico más dinámico.
Según datos del Banco Mundial, en América Latina y el Caribe, alrededor del 55% de los trabajadores permanece en la informalidad, una proporción que se ha mantenido persistentemente alta durante casi dos décadas.
Uno de los principales puntos del estudio es que los trabajadores informales no constituyen un grupo homogéneo. El trabajo por cuenta propia y las microempresas ocupan un lugar central, el 83% de los trabajadores informales dirige o trabaja en empresas con cinco o menos empleados, incluido el 67% de los asalariados informales.
Sin embargo, el Banco Mundial cuestiona que todo trabajo por cuenta propia pueda interpretarse como una respuesta a la falta de oportunidades laborales. Los datos recopilados muestran que quienes ingresan a este segmento lo hacen por razones de oportunidad, entre ellas mayores ingresos, flexibilidad y la posibilidad de ser su propio jefe.
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Las estimaciones muestran que quienes trabajan por cuenta propia valoran las prestaciones asociadas al autoempleo. No obstante, la decisión individual explica solo una parte del fenómeno. El informe también encuentra una estrecha relación entre informalidad y capital humano. Más de la mitad de los trabajadores asalariados y por cuenta propia informales tiene solamente educación primaria, frente a alrededor de una cuarta parte entre asalariados y emprendedores formales.

A esto se suma una limitación para las propias empresas, el 30% de las compañías de América Latina y el Caribe afirma que no puede expandirse debido a la falta de mano de obra calificada. Para el Banco Mundial, esta brecha de habilidades constituye un factor importante detrás de la informalidad.
Este problema tiene implicancias directas sobre el crecimiento. No todos los pequeños emprendimientos tienen capacidad o intención de convertirse en empresas de mayor tamaño. El informe destaca, en cambio, el papel de los denominados emprendedores transformadores, cuyas mayores habilidades les permiten invertir, expandirse, elevar la productividad y generar puestos de trabajo. Por ello, las políticas dirigidas a este segmento podrían tener un efecto mayor sobre la informalidad que aquellas concentradas exclusivamente en formalizar microempresas.
Esta conclusión lleva al Banco Mundial a advertir sobre las políticas fragmentadas. Los programas destinados únicamente a facilitar el registro de microempresas informales suelen mostrar poco impacto cuando se aplican a emprendimientos con bajas capacidades empresariales y escasas perspectivas de crecimiento.
Como alternativa, el organismo propone una estrategia asentada en tres grandes ejes: mejorar las habilidades, aumentar el dinamismo del sector formal y reformar los sistemas de protección social.
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El primer frente incluye mejoras en la educación pública, programas de capacitación vinculados con las necesidades del sector privado, educación terciaria y formación gerencial.
El segundo apunta al entorno empresarial y al acceso al financiamiento. El estudio sostiene que reducir las restricciones crediticias permitiría que las empresas formales más productivas se expandan y atraigan trabajadores mediante mejores remuneraciones.
El tercer eje se concentra en la protección social. El Banco Mundial propone diseñar sistemas que respondan mejor a las preferencias y trayectorias laborales de los trabajadores y analiza alternativas como desvincular determinados servicios de salud del contrato laboral para reducir el costo implícito asociado a la formalidad.
El planteamiento final del estudio cambia el eje tradicional de la discusión, reducir la informalidad no significa simplemente trasladar trabajadores y empresas de una categoría informal a otra formal. Para que ese proceso sea sostenible, debe estar acompañado por mayor productividad, mejores habilidades, empresas capaces de crecer y empleos formales suficientemente atractivos. La formalización, desde esta perspectiva, aparece más como parte de un proceso de desarrollo que como un objetivo aislado.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
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