24 de agosto de 2026 a la – 17:49
Tras fracasar los intentos de negociar una salida, los médicos iniciaron su huelga general con masivas protestas en Asunción y un masivo paro en hospitales. El sistema público opera exclusivamente en áreas críticas. Así se desarrolló el primer día de huelga.
El primer día de la huelga general convocada por el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) sacudió los cimientos del sistema sanitario paraguayo. Con una masiva movilización que desbordó las calles de Asunción y un acatamiento contundente en los hospitales de todo el país, la huelga que afecta directamente los servicios del Ministerio de Salud Pública (MSPBS), dio un giro drástico.
Tras una tensa y infructuosa reunión con las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Sinamed ratificó que la medida de fuerza inicial —que en principio debía extenderse hasta el viernes 28 de agosto— se convierte formalmente en una huelga general de carácter indefinido.

La falta de una propuesta presupuestaria concreta y el profundo descontento ante la postura del Gobierno Nacional, colmaron la paciencia de un sector que asegura haber agotado todas las instancias de diálogo tras varias reuniones tripartitas fallidas, en que la ministra de Salud, María Teresa Barán, jamás se presentó.
Alrededor de 20 ómnibus repletos de profesionales de blanco llegados desde los rincones más apartados del país se congregaron en el ex Seminario Metropolitano. Desde allí, el contingente —estimado por la Policía Nacional en al menos 1.200 personas y en 5.000 según los organizadores— inició un recorrido estratégico sobre las avenidas Azara, Bernardino Caballero y Mariscal López, escoltado por un despliegue de 500 efectivos de la Policía Nacional y agentes de tránsito que debieron improvisar desvíos ante la magnitud de la marcha.
La primera parada: el portazo en el Ministerio de Salud
El primer punto de tensión se vivió frente a la sede central del Ministerio de Salud. Entre una marea de banderas paraguayas y batas blancas que inundaron las calles, el grito unísono de los manifestantes resonó con contundencia: “¡Que salga la ministra!”. Sin embargo, la titular de la cartera optó por el silencio institucional y el aislamiento al comunicar que únicamente recibiría a una comitiva de cinco representantes en su despacho.

La propuesta fue rechazada por la asamblea de médicos, que interpretó la condición como un intento de minimizar una crisis que afecta a toda la red sanitaria nacional.
La tensión escaló cuando los manifestantes realizaron una dramatización escénica frente al edificio ministerial con una camilla que transportaba la figura simbólica de un paciente fallecido por falta de medicamentos, insumos básicos y atención especializada. Los médicos aseguran que este montaje crudo refleja la realidad cotidiana de los hospitales públicos, donde los ciudadanos de menores recursos quedan a la deriva frente a un sistema colapsado.

Ante la negativa de Barán a dar la cara, la columna reorientó sus pasos hacia el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), sobre la avenida Mariscal López. La falta de respuestas económicas definitivas terminó por dinamitar los puentes de negociación, precipitando el anuncio de que el paro pasa a ser una huelga indefinida.
Cuatro nudos críticos: los reclamos que sostienen la huelga de médicos
La radicalización de la medida que iniciaron los médicos responde a la acumulación de al menos una década de promesas gubernamentales incumplidas y a un deterioro presupuestario insostenible.
Los médicos estructuran su pliego de reivindicaciones en cuatro ejes fundamentales que evidencian la precariedad con la que opera la salud pública en Paraguay:
- Reajuste salarial congelado desde 2012: El gremio denuncia una pérdida drástica y sostenida del poder adquisitivo. El costo de vida, la canasta básica y los salarios mínimos se han incrementado de forma exponencial en los últimos doce años.
- Precarización laboral y contrataciones masivas en fraude de ley: De un universo de aproximadamente 11.000 médicos dependientes del MSPBS, unos 9.000 se encuentran bajo la modalidad de contratos precarios. Muchos arrastran hasta diez años de antigüedad sin estabilidad laboral, sin aportes jubilatorios seguros y con la imposibilidad crónica de acceder a créditos en el sistema financiero formal.

- Déficit crónico de insumos, medicamentos y personal: Los hospitales distritales, regionales y materno-infantiles operan bajo condiciones de extrema vulnerabilidad. Es frecuente hallar centros asistenciales que dependen de un único médico de guardia para cubrir urgencias e internaciones simultáneas. A esto se suma el desabastecimiento histórico de fármacos oncológicos, insulinas para pacientes diabéticos, medicamentos para la hipertensión y material quirúrgico básico, obligando a los familiares a realizar colectas, polladas o endeudarse.
- Remuneración justa por feriados: Médicos denuncian que se les continúa negando sistemáticamente el pago doble correspondiente a las guardias trabajadas durante los días feriados.
Radiografía del acatamiento: el pulso en el interior del país
Mientras en Asunción la presión política se trasladaba del Ministerio de Salud al de Economía, en los diferentes departamentos del país el acatamiento de la huelga reflejó la profundidad del malestar gremial, paralizando los consultorios externos pero manteniendo a flote los servicios críticos.
En el departamento de Itapúa, los profesionales nucleados en la filial de Sinamed se concentraron masivamente sobre la ruta PY06 para marchar hasta el Hospital General de Itapúa (HGI). Los dirigentes reiteraron que, en plena semana del desarrollo del Mundial de Rally, la cobertura médica estará estrictamente limitada a las urgencias, inhabilitando por completo los consultorios ambulatorios y las Unidades de Salud Familiar (USF).

Por su parte, en Alto Paraná, el Hospital Regional de Ciudad del Este se convirtió en el epicentro de una marcha sobre la ruta PY07. Los médicos denunciaron que el discurso oficial de crecimiento económico y bonanza macroeconómica que difunde el presidente de la República Santiago Peña, contrasta de manera violenta con la realidad de los hospitales. Durante las protestas, se expuso que los profesionales deben costear de su propio bolsillo reparaciones de plomería, electricidad o internet en las USF, mientras los pacientes sufren la postergación de cirugías programadas por falta de camas y suministros básicos.
Acatamiento total en el interior del país
- San Pedro: El acatamiento rozó el 100% en el Hospital General de Santa Rosa del Aguaray, donde los trabajadores realizaron bloqueos intermitentes de rutas exigiendo la incorporación urgente de nuevos profesionales para evitar el colapso operativo.
- Concepción: En el Hospital Regional, cientos de pacientes que acudieron desde tempranas horas para conseguir números de atención especializada se encontraron con las ventanillas cerradas. La falta de alternativas obligó a los sectores más vulnerables a postergar sus tratamientos o a endeudarse en sanatorios privados.

- Guairá: Más de 100 médicos viajaron a la capital para sumarse a las protestas, mientras que el Hospital Regional de Villarrica solo se mantuvo operativos los servicios esenciales como Urgencias, Maternidad, UTI de Adultos y Neonatología mediante paradas simbólicas de respaldo.
- Amambay: En Pedro Juan Caballero, especialistas en oncología, diabetes e hipertensión denunciaron una situación humanitaria límite: la falta de planificación nacional deja periódicamente sin insulina a los diabéticos y sin drogas esenciales a los pacientes con cáncer.
- Alto Paraguay: En el Hospital Regional de Fuerte Olimpo, la ausencia de un anestesista —tras la renuncia del único profesional hace dos años— mantiene suspendidas las cirugías, reduciendo la atención médica a consultorios de emergencia gestionados directamente por la dirección hasta el mediodía.
Ante la escalada de la crisis, la Cámara de Senadores reaccionó convocando de urgencia para el jueves a la ministra de Salud, María Teresa Barán, y al ministro de Economía, Óscar Lovera.

Diversos legisladores cuestionaron con dureza la falta de sensibilidad política del Ejecutivo para evitar un paro general que deja a la deriva a toda la ciudadanía, mientras voces parlamentarias plantearon incluso revisar el Código Sanitario para corregir distorsiones estructurales en las cargas horarias y las remuneraciones del sector.
Con la declaración de la huelga indefinida, el sistema sanitario público ingresa en un terreno de extrema incertidumbre, donde la solución ya no depende de parches temporales.
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