22 de agosto de 2026 a la – 17:42
Tras décadas de consumir agua cruda del río, los niños de la escuela Yparaguaymí cuentan con un sistema de potabilización y conexión de energía solar. Aunque la donación es privada, resuelve la sed en las aulas; sin embargo, la comunidad sigue aislada y sin luz eléctrica.
Los niños de la escuela Yparaguaymí de Banco’i, una comunidad de Arroyos y Esteros ubicada en los límites entre Cordillera y San Pedro, finalmente tienen acceso a agua potable gracias a la donación de un sistema potabilizador y panel solar instalado por empresas privadas.

El poblado, que no cuenta con red eléctrica ni caminos de todo tiempo, sobrevivió históricamente consumiendo agua cruda extraída directamente del río. La iniciativa llegó tras una cobertura periodística que expuso las extremas carencias que sufren los alumnos y docentes en la zona.
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Históricamente, las familias de la zona se vieron obligadas a consumir agua directamente del río, una práctica que provocaba constantes malestares y cuadros de salud, por carecer de cualquier tipo de tratamiento o filtrado.
“Ayer terminaron la instalación y el agua ya salió clarita, consumible. Para nosotros es un paso importantísimo porque los chicos nunca antes tomaron agua potable”, relató el profesor de la institución, Cirilo Mazacotte.

Solución para las aulas y alivio para las familias
El nuevo equipamiento funciona con un sistema de bombeo y purificación alimentado exclusivamente por energía solar, conectado a un tanque de almacenamiento de 2.000 litros.
Si bien la capacidad actual del reservorio está calculada para abastecer las necesidades operativas de la escuela, el director explicó que los 22 alumnos que acuden diariamente podrán llevar entre dos y tres litros de agua tratada a sus hogares en bidones. Así se compartirá el agua con sus familias en medio de una comunidad con necesidades.
A la par, la escuela intenta salir adelante mediante el esfuerzo de sus docentes y la llegada de la cobertura del programa “Hambre Cero”. Los alimentos son transportados en camioneta hasta Puerto Naranjahai y de allí en canoas navegando cerca de dos horas por el río hasta la institución.
Asimismo, la comunidad celebra la apertura del séptimo grado a través de la modalidad de Educación Básica Abierta (EBA) y la llegada de la “maestra mochilera” para la estimulación temprana.
Escuela sigue sin conexión con la ANDE ni infraestructura digna
A pesar de la alegría, el problema de fondo en Banco’i sigue. La energía eléctrica proporcionada por los paneles solares de la escuela resulta sumamente limitada porque solo alcanza para mantener encendida una heladera, algunos focos y un ventilador.
“La solución definitiva para que la gente tenga una vida digna aquí es el tendido eléctrico de la ANDE y la construcción de más aulas”, enfatizó el profesor Mazacotte.
La hazaña cotidiana de estos 22 niños, que cruzan el río en canoa para estudiar y que recién en pleno siglo XXI conocen el agua limpia gracias a una donación empresarial, muetra el profundo abandono en el que subsisten las comunidades rurales.
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